
Hola a todos!!!
Para iniciar nuestro trabajo en el blog, y para no perder de vista todo lo trabajado en clase acerca de la argumentacíon, les proponemos las siguientes actividades:
1) Observa con atención la siguiente campaña publicitaria, y posteriormente identifica los argumentos que utiliza para convencerte de consumir este producto.
2) Relee el texto
La intrusa , y responde:
- ¿Qué semejanzas y diferencias encuentras entre la historia planteada en el video y la historia en el texto
La intrusa?
3) Reflexiona acerca de lo planteado en ambos juicios, y comenta en el blog tu opinión: ¿Con cuál de las ideas acerca de la relación entre el hombre y la tecnología concuerdas? ¿Por qué?
Este sencillo trabajo será evaluado a través de los comentarios que incorporen en el blog, pero no se preocupen, no hay respuestas incorrectas mientras sean fruto de la reflexión y tengan argumentos que las apoyen.
¡A publicar sus primeros comentarios!
Sus opiniones son VALIOSAS La intrusa
Ella tuvo la culpa, señor juez. Hasta entonces, hasta el día que llegó, nadie se quejó de mi conducta. Puedo decirlo con la frente bien alta. Yo era el primero en llegar a la oficina y el último en irme. Mi escritorio era el más limpio de todos. Jamás me olvide de cubrir la máquina de calcular, por ejemplo, o de planchar con mis propias manos el papel carbónico. El año pasado, sin ir más lejos, recibí una medalla del mismo gerente. En cuanto a ésa, me pareció sospechosa desde el primer momento. Vino con tantas ínfulas a la oficina. Además, ¡qué exageración!, recibirla con un discurso, como si fuera una princesa. Yo seguí trabajando como si nada pasara. Los otros se deshacían en elogios. Alguno, deslumbrado, se atrevía a rozarla con la mano. ¿Cree usted que yo me inmuté por eso, señor juez? No. Tengo mis principios y no los voy a cambiar de un día para el otro. Pero hay cosas que colman la medida. La intrusa, poco a poco me fue invadiendo. Comencé a perder el apetito. Mi mujer me compró un tónico, pero sin resultado. ¡Si hasta se me caía el pelo, señor, y soñaba con ella! Todo lo soporté, todo. Menos lo de ayer. “González –me dijo el gerente- lamento decirle que la empresa ha decidido prescindir de sus servicios.” Veinte años, señor juez, veinte años tirados a la basura. Supe que ella fue con la alcahuetería. Y yo, que nunca dije una mala palabra, la insulté. Sí, confieso que la insulté, señor juez, y que le pegué, con todas mis fuerzas. Fui yo quien le dio con el fierro. Le gritaba y estaba como loco. Ella tuvo la culpa. Arruinó mi carrera, la vida de un hombre honrado, señor. Me perdí por una extranjera, por una miserable computadora, por un pedazo de lata, como quien dice.
Pedro Orgambide